
Raíces entre el campo y la montaña
Nací en Rionegro el 24 de octubre de 1987 y crecí entre Rionegro y La Ceja, donde viví hasta cerca de los trece años. Recuerdo mi niñez como una etapa feliz, marcada por el contacto permanente con la naturaleza.
Gran parte de mi infancia transcurrió en el campo, y fue allí donde nació un profundo respeto y amor por los animales que conservo hasta hoy. Incluso cuando vivimos en el casco urbano de Rionegro, en el barrio Los Sauces, seguí rodeado de zonas verdes que fortalecieron mi vínculo con la tierra.

Una familia trabajadora y honesta
Vengo de una familia humilde: mi padre, mi madre, una hermana mayor, yo como segundo hijo y un hermano menor. Mi madre ha sido ama de casa y comerciante, dedicada durante muchos años al sector de la estética. Mi padre ha sido comerciante toda su vida, incluyendo el transporte público.
De ellos aprendí los valores que todavía orientan cada decisión que tomo: la honestidad, la honradez, la ética, el respeto por las personas y el amor por el trabajo. Hoy estoy casado, soy padre de una hija y abuelo de una nieta, y son esos roles los que me recuerdan por qué vale la pena trabajar por Marinilla.

Los primeros pasos en el liderazgo
Estudié la primaria en La Ceja y en la Escuela Santander de Rionegro. El bachillerato lo cursé en la Institución Educativa Industrial de Rionegro y lo culminé en CENSA Rionegro, donde tuve el honor de ser elegido Personero Estudiantil: mi primera experiencia representando a las personas y trabajando por el bienestar colectivo.
Con los años seguí formándome mediante diplomados, seminarios y procesos en alta gerencia, liderazgo, salud y administración, convencido de que aprender siempre será una responsabilidad de quien quiere servir mejor.

El camino del emprendimiento
Gran parte de mi vida profesional ha estado ligada al emprendimiento y al comercio. He construido proyectos en los sectores de la salud, el comercio, la gastronomía y la hotelería: un centro médico, una farmacia, un restaurante, un estadero y un hotel.
Ser empresario me permitió conocer de cerca los retos de quienes generan empleo, pagan impuestos y trabajan cada día para sacar adelante a sus familias. Esa experiencia me dio una visión práctica sobre cómo impulsar el desarrollo económico y ampliar las oportunidades para todos.

Del sector privado al servicio público
Mi interés por lo público viene de lejos: mi padre siempre estuvo vinculado a distintos procesos políticos y crecí conociendo esa dinámica. Pero la decisión de aspirar al Concejo surgió del reconocimiento de muchas personas que, al conocer mi trayectoria, insistieron en que representara a la ciudadanía.
He aspirado al Concejo de Marinilla en representación del Centro Democrático durante dos periodos. En el primero obtuve cerca de 290 votos y en el segundo alrededor de 590, duplicando prácticamente el respaldo de la gente. Desde entonces concentro mi trabajo en el control político, la seguridad, la salud y el desarrollo económico y comunitario.

Un liderazgo cercano a la gente
Entiendo la política como un compromiso permanente con la comunidad, que se ejerce sin intereses económicos, con ética, con transparencia y escuchando de verdad las necesidades de la ciudadanía. El liderazgo se construye desde la cercanía, el trabajo constante y la capacidad de convertir las necesidades en acciones concretas.
Mi sueño es una Marinilla que siga creciendo sin perder su identidad agrícola, con más oportunidades para todos y una seguridad entendida de manera integral: no solo policial, sino también educativa, en salud, cultural, comunitaria y mental.


Detrás del concejal hay una historia que pocos conocen. Cuando Mauricio tenía apenas tres años, un accidente cambió su vida para siempre. Una lesión en su ojo izquierdo, sumada a las dificultades del sistema para recibir la atención especializada que necesitaba en ese momento, terminó provocando la pérdida de su visión. Desde muy pequeño aprendió que algunas cosas debía hacerlas de manera diferente y que, en ocasiones, tendría que enfrentar miradas, prejuicios y barreras que iban más allá de su condición física.
Pero esa historia nunca fue una historia de derrota. Fue una historia de familia, del acompañamiento permanente de sus padres y sus hermanas, que nunca dejaron de buscar alternativas para mejorar su calidad de vida hasta encontrar una prótesis ocular que le permitió recuperar seguridad y confianza. Fue también una historia de perseverancia, disciplina y liderazgo, que le enseñó a convertir las dificultades en motivos para crecer, desarrollar una mayor sensibilidad frente a los demás y descubrir que ninguna limitación debe definir el futuro de una persona.
Hoy, esa experiencia marca profundamente su manera de entender el servicio público. Por eso cree en una Marinilla más incluyente, accesible y consciente de las necesidades de las personas con discapacidad. Una ciudad donde existan más oportunidades, menos barreras y un verdadero acompañamiento para quienes, como él, han tenido que aprender a enfrentar desafíos que muchas veces pasan inadvertidos para la mayoría.
Porque una comunidad verdaderamente fuerte es aquella que no deja a nadie atrás y entiende que la inclusión no es un favor: es un derecho.
Perdí la visión de un ojo cuando era niño, pero nunca perdí la capacidad de mirar a las personas con empatía, de perseverar y de creer que todos merecemos las mismas oportunidades.
— Mauricio Martínez
Ningún proceso se construye en solitario. A lo largo de este camino he tenido el privilegio de contar con el respaldo, la confianza y el trabajo conjunto de amigos, aliados y personas que, desde diferentes escenarios, han aportado para que este proyecto siga creciendo con compromiso por Marinilla.
Agradezco a los líderes y lideresas sociales, líderes comunitarios, dirigentes políticos y ciudadanos que han caminado junto a nosotros, aportando ideas, experiencia y voluntad para construir un mejor municipio.
De manera especial, reconozco el acompañamiento de la representante a la Cámara Ana Ligia Mora y del senador Hernán Cadavid, quienes han demostrado que el trabajo articulado entre los liderazgos locales y el Congreso de la República puede abrir puertas para gestionar recursos, impulsar iniciativas y hacer realidad proyectos estratégicos para Marinilla.
Creo firmemente que los grandes cambios se logran trabajando en equipo. Por eso seguiré fortaleciendo alianzas, tendiendo puentes y construyendo, de la mano de quienes comparten este propósito, soluciones que mejoren la calidad de vida de todos los marinillos.


